De qué hablamos cuando hablamos de salud mental

17 mayo, 2023

Para hablar de salud mental es importante, primero, hablar de salud a secas. El término salud viene del latín salus, que se entiende como “el estado en el que el ser orgánico ejerce normalmente su funciones”.

No obstante, hablar de salud es algo que va mucho más allá de solo la persona, pues para tener salud, deben poder interactuar diversos factores: biológicos, económicos, sociales, políticos, emocionales y ambientales, que establecen las condiciones que permiten el desarrollo pleno de las capacidades y potencialidades de las personas.

Por lo tanto, una salud integral no solo es la ausencia de una enfermedad física, sino se trata de una serie de condiciones óptimas en las distintas áreas de desarrollo de las personas. La salud mental es solo una de esas áreas o pilares fundamentales que contribuyen a la salud integral de las personas.

Las múltiples teorías, definiciones y perspectivas en torno a la salud mental han originado que se hable de ella desde la enfermedad mental y los trastornos, más que desde una salud mental positiva. Por lo tanto, la salud mental no debería ser solamente la ausencia de trastornos mentales, sino una perspectiva integral de adaptación.

En este sentido, la salud mental tiene más que ver con la vida diaria de las personas, con la forma de relacionarse en las actividades comunitarias y comprende, por lo tanto, la manera en que cada persona armoniza sus deseos, anhelos, habilidades, ideales, sentimientos y conductas. La salud mental depende de cómo una persona se siente frente a sí misma, frente a otras personas y en qué forma responde y se adapta a las demandas de la vida.

Es así como la salud mental es un funcionamiento óptimo psicológico, social y conductual de la persona con su ambiente. Lograr esta adaptación constructiva es lo que le permite a las personas desarrollarse de manera positiva en lo físico, lo intelectual y lo afectivo desde un estado de bienestar óptimo.

La perspectiva de la salud mental positiva se caracteriza por seis dominios, o factores, que determinan el nivel de salud que presenta una persona:

  1. Autoconcepto y conciencia. La creación de un autoconcepto estable y una autoestima constructiva ayuda a mantener una congruencia interna y externa saludable. Ser consciente de estas actitudes es un factor determinante en la salud mental.
  2. Desarrollo, proyecto de vida y vocación. Las personas necesitan encontrar un sentido de vida potente que las guíe y motive de forma constante. Este proyecto de vida debe desarrollarse gracias a la vocación y necesita ser congruente con el sistema de valores propio.
  3. Integración. La capacidad de aceptar las experiencias positivas y negativas de la vida, así como aceptar esa dualidad. Esto depende, en gran medida, del equilibrio psíquico que tiene la persona, así como de su filosofía personal y de su nivel de tolerancia a la frustración.
  4. Autonomía. La autonomía es fundamental en el desarrollo de la salud mental, pues determina cómo la persona establece relaciones con el mundo y con sus pares, así como las decisiones que la rodean. Una buena autonomía es sinónimo de independencia, libertad y autodeterminación.
  5. Percepción de la realidad. Una buena salud mental implica que las personas puedan percibir el mundo que las rodea y la realidad de manera objetiva, sin juicios, y con la capacidad de desarrollar empatía frente a las vivencias de los demás.
  6. Dominio del entorno. El manejo del éxito y el fracaso, desde la orientación a resultados hasta el manejo emocional del logro, así como las actitudes que implican ambas situaciones, determinan el nivel de salud mental de las personas.

Visualizar la salud mental desde un enfoque de adaptación positiva, en lugar de una perspectiva de enfermedad o trastorno, crea un escenario esperanzador.

La salud mental es una condición que debe fomentarse, de manera prioritaria, en todos los espacios de desarrollo de las personas. Desde las escuelas, universidades, ambientes laborales hasta los espacios de arte, cultura y deporte.

Si la salud mental fuera un tema central en el desarrollo y la educación de las personas, la sociedad sería abismalmente distinta.

Promoverla y velar por ella tiene grandes impactos positivos, pues los niveles de ansiedad, depresión y otros trastornos disminuyen de forma importante.

La salud mental implica no solo tratar de alcanzar la felicidad de las personas y quitar, o remover, aquellas afectaciones negativas, sino de ayudarles a lidiar con ellas y crear actitudes que construyan adaptación, promuevan la y generen comportamientos constructivos.

Hoy es momento de abrir el diálogo de la salud mental y así poder generar más información, menos estigma y, sobre todo, conciencia.

Jaime Cervantes C.

Minerva Cervantes Ponce

Co-Fundadora y Gerente de Diseño y Contenido de Liderálity

Maestría en Psicología Clínica de la Salud
Maestría en Psicología Cognitiva Conductual, ISEP, Barcelona

Referencias:

  • Carrazana, V. (2003). EL CONCEPTO DE SALUD MENTAL EN PSICOLOGÍA HUMANISTA-EXISTENCIAL. Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP, 1(1), 1-19. http://www.scielo.org.bo/pdf/rap/v1n1/v1n1a01.pdf
  • Hiriart, G. M. (2018). ¿De qué hablamos cuando hablamos de salud mental? Zenodo (CERN European Organization for Nuclear Research). https://doi.org/10.5281/zenodo.1438570
  • Muñoz CO, Restrepo D, Cardona D, (2016). Construcción del concepto de salud mental positiva: revisión sistemática. Revista Panam Salud Publica,166-173.

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